"Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra, en el aire y en el cielo; yo no sé lo que busco; pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro, aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo" (Rosalía de Castro)
sábado, 25 de agosto de 2012
De qué hacer cuando no hay nada que hacer
De la intimidad y las cosas que se acaban (o empiezan)
De los días (y años que pasan)
domingo, 19 de agosto de 2012
Del miedo
sábado, 18 de agosto de 2012
De la valentía
jueves, 16 de agosto de 2012
Del viento y la risa
lunes, 13 de agosto de 2012
De las increibles mujeres del desierto
sábado, 11 de agosto de 2012
De la espesura
De ramadán y semillas
Del tiempo y la rutina
martes, 7 de agosto de 2012
De primeras impresiones
lunes, 6 de agosto de 2012
De siestas y tes
domingo, 5 de agosto de 2012
De memorias del desierto
sábado, 14 de agosto de 2010
TIC TAC
Parece que allí nadie nos enseña a ser ni a estar: solo sabemos hacer. Y aquí, hay que aprender a ser sin hacer nada, a estar sin ninguna actividad… A contemplar. A esperar. Las horas se juntan unas con otras. Y no, no es aburrimiento (no siempre) es… saber vivir el tiempo. En occidente hay una lucha inmensa contra el vacío: llenamos nuestro tiempo libre con ocio, con gente, con planes y, si todo lo demás falla, ponemos la tele para hacer que nos sintamos menos solos o evitar que pensemos demasiado en cosas que nos den más preocupaciones de las necesarias.
Cuando se recorren kilómetros de este gran continente se ven no poca gente sentada, mirando la vida… personas tiradas en el campo o en el arcén de la carretera. A la sombra o al sol… simplemente están ahí. Y no deja de llamar la atención al ojo occidental: ¡con la cantidad de cosas que hay que hacer y están… así, sin hacer nada! ¿sin hacer nada? ¿qué hay que hacer? Si han ido al mercado, han comprado o vendido el pescado en la lonja, si han terminado sus quehaceres diarios… ¿qué les queda?
Aquí uno tiene que aprender a sentirse incluso en el vacío. A observar y a ver. A disfrutar de los minutos que transcurren. A escuchar. A ser sin disfraces. A estar con uno mismo, que a veces, es lo más difícil.
martes, 10 de agosto de 2010
“Demencia es querer que las cosas cambien y seguir sin hacer nada”
Este fin de semana, hemos ido a investigar otros lugares fuera del Centro en el que vivimos otros cooperantes y yo, con más gente española que viene a desarrollar proyectos. Es fantástico recorrer distancias en un autobús y ver cómo cambia el paisaje, la gente… Vemos el lujo y la miseria. Hablamos con las gentes y visitamos poblados que están cerca en la distancia pero que distan kilómetros en cuanto a medios y recursos. África es un continente de contrastes.
Y entre todo esto, trato de hacerme un hueco por todo lo que aún me queda por delante. Mucho me temo que veré pasar por aquí a otros tantos voluntarios que estarán en el centro un mes o quince días. Así que me lo tomo con calma, observo y me doy tiempo para asimilar. Esta tarde empezaré las clases de español. Como dicen los directores del centro: la única salida para el pobre es la cultura.
martes, 13 de julio de 2010
Bienvenida
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
[...]
Ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.
(Mario Benedetti)
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Carta desde África
El que parte y reparte, Gonzalo Sánchez-Terán
[Buscando darme una utilidad... ¿aquí?...]
viernes, 20 de noviembre de 2009
CONTRAELEGÍA
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
(José Emilio Pacheco)
[Tratando de no convertir la vida en piedra...Equilibrando el cambio y el estribillo...]